B. A. + Rutas Jesuíticas

El Concilio Mexicano I (1555) consideró que la dispersión en que vivían los indígenas constituía un obstáculo para la evangelización y determinó que fueran "congregados y reducidos en pueblos en lugares cómodos y convenientes". La primera misión jesuítica llego al Perú en 1568 y estaba compuesta por ocho religiosos. Desde Lima irradiaron su acción evangelizadora hacia el sur, pero recién en 1608 pudo concretar su establecimiento en Buenos Aires. Su misión evangelizadora abarcó el Tucumán, Guayrá y el Río de la Plata; establecieron estancias, obrajes, colegios, iglesias, misiones y pueblos de indios, sobre quienes llegaron a alcanzar gran influencia.

Por aplicación de la Real Cedula de Expulsión  de Carlos III, Rey de España, los jesuitas fueron expulsados de estas tierras y alejados de Buenos Aires en 1767.


Aun hoy quedan vestigios de esta época:

La Manzana de las Luces en Buenos Aires: En 1608 las misiones jesuíticas se establecieron en Buenos Aires y ocuparon a partir de  1661 lo que hoy se conoce como la Manzana de las Luces limitada por las actuales calles Bolívar, Moreno, Perú y Alsina.
Fue bautizada como Manzana de las Luces en un artículo aparecido en el periódico "El Argos" del 1° de septiembre de 1821, debido a las instituciones intelectuales que allí se encontraban instaladas.


En ella está ubicada la Iglesia de San Ignacio, su obra comenzó en 1686 y su torre sur es la construcción más antigua de Buenos Aires. La fachada de estilo barroco alemán contrasta con la arquitectura simple y austera del interior. También encontramos el Colegio Nacional Buenos Aires, el antiguo edificio de la Universidad de Buenos Aires, la Sala de la Antigua Junta de Representantes, las ex-Procadurías Jesuíticas (donde se administraban y capitalizaban los beneficios del comercio de las misiones, funcionaba la escuela y botica o farmacia,  y las oficinas, depósitos y aposentos para los indígenas que desarrollaban diferentes tareas) y las ex-Residencias Jesuíticas. Los túneles excavados a cinco metros de profundidad directamente en la tosca, se presume entre los siglos XVII y XVIII, que formaban una red que unía las iglesias, los edificios públicos y el Fuerte, y estaba constituida por dos túneles que corrían de sur a norte y uno que lo hacía de este a oeste. También antiguas casas virreinales del siglo XVIII y la Sala de Representantes de la provincia de Buenos Aires que funcionó durante el siglo XIX. 

La Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba:  comprende un bloque integrado por la iglesia, la capilla doméstica, la residencia de la orden y el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba –antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús– con sus dependencias administrativas, claustro, salón de grados, Biblioteca Mayor y Colegio Nacional de Montserrat. La antigua ermita, una de las construcciones eclesiásticas más antiguas que se conserva en el país, constituye la sacristía de la capilla doméstica.

Ruinas de San José de Lules: (Tucumán) dan testimonio del paso de la Compañía de Jesús por el Norte Argentino. Se componen de la antigua capilla y del convento, fundados en 1670. En este último se ubicaban los dormitorios, el almacén, los talleres y el colegio donde estudiaban los indios lules. En el edificio funcionó el primer colegio público del país.

Misiones Jesuíticas Guaraníes: Se establecieron fundamentalmente cerca de Posadas, capital de la Provincia de Misiones. Sin embargo, también en Yapeyú, Corrientes, pueden encontrarse ruinas jesuíticas guaraníes, como la Reducción de Nuestra Señora de los Reyes de Yapeyú.

Algunas de ellas están cubiertas por la selva. La más imponente es la de San Ignacio Miní, a 56 Km de la capital provincial, aunque resultan también interesantes las de Candelaria, Loreto, Santa Ana y Santa María. Estas reducciones fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en 1984.

El trazado urbano es similar en todas las reducciones jesuíticas, contando con una plaza central, la iglesia, la casa del padre jesuita, el cementerio, las viviendas, el cabildo y la capilla.
En San Ignacio Miní esta distribución se puede apreciar actualmente en los restos de gruesos muros de asperón rojo, material utilizado para su construcción.

En su época de mayor apogeo llegó a contar con más de 3.300 habitantes y su estrecha relación con el río Paraná le permitió mantener un constante intercambio con las otras reducciones.

 

Camino de las Estancias: (Córdoba)  Las estancias jesuíticas de Córdoba son una muestra singular de la organización productiva de esta orden religiosa en el país, que ha llegado a nuestros días a través de una arquitectura esmeradamente preservada.
Puede realizarse un circuito de 250 Km. de pintorescos caminos serranos que recorre las estancias:

  • Casa Histórica de Caroya y Museo Jesuítico de Jesús María
  • Estancia Santa Catalina
  • Capilla de Candonga
  • Casa del Virrey Liniers, antes denominada Estancia de Alta Gracia
  • Estancia La Candelaria.

Estos establecimientos rurales del siglo XVII, junto a la Manzana Jesuítica de la ciudad de Córdoba, todos monumentos históricos nacionales, fueron declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad, en el año 2000.

María de Luynes - Teléfono en Argentina: +54911 5920 3655 - E-mail: info@argentinabyml.com